P3ductal and Life Cycle Costing (LCC)

Para evaluar correctamente el impacto económico de un tipo de instalación no se debe considerar solamente el coste de compra, sino el impacto generado en todas las fases de la vida y también del funcionamiento, del mantenimiento y de la eliminación como desecho. El análisis LCC ofrece un cuadro completo y real para identificar la solución que verdaderamente sea más conveniente.

El análisis Life Cycle Costing (LCC) permite el cálculo económico de los costes (analizados con el debido cuidado) generados por todas las fases de la vida útil de la instalación: desde la fabricación al funcionamiento, desde el mantenimiento a la eliminación como desecho.
El análisis LCC permite optimizar la planificación de una instalación obteniendo además mejores prestaciones en términos de duración, rendimiento y eco sostenibilidad de la obra gracias a un adecuado dimensionamiento, a la disminución de los desechos, al ahorro energético y a la cantidad moderada de producción de desechos. Extendiendo el análisis a todo el ciclo de vida de la instalación se logra evaluar efectivamente cuán económico resulta ser la inversión.



El análisis LCC, por lo general, comprende costes de planificación, de construcción, de funcionamiento, de mantenimiento, de eliminación como desecho y se presta a ser usado como instrumento útil para tomar decisiones en base a aspectos económicos para la comparación entre productos alternativos con igual funcionamiento. En este caso específico, para evaluar de la mejor forma posible el impacto económico en la fase de funcionamiento debido al ahorro energético producido por el conducto P3ductal, es necesario ante todo analizar dos valores de prestaciones técnicas fundamentales:

>  el aislamiento térmico
>  la hermeticidad neumática

Aislamiento térmico
El “poder de aislamiento” de un material se refiere a la propiedad de reducir la transmisión del calor entre dos ambientes con temperaturas distintas. Esta propiedad se denomina “conductividad térmica” y se expresa como λ. El poliuretano expandido actualmente es uno de los mejores materiales para al aislamiento térmico que existen en el comercio. Los paneles P3ductal fabricados con la tecnología Hydrotec garantizan un aislamiento con ?u=0,024 W/(m °C) a 10 °C. Los paneles P3ductal se fabrican con valores de densidad comprendidos entre 40 y 65 Kg/m3 pues respetando este intervalo se mantienen los valores más bajos de conductividad. La ventaja real que ofrece este dato técnico se hace más evidente si se considera que para igualar el aislamiento térmico que ofrece un conducto de aluminio preaislado P3ductal de un espesor de 20 mm se necesitan 33 mm de fibra de vidrio o 31 mm de neopreno.
El Decreto Presidencial 412 del 26/8/1993 establece que los conductos de aire caliente para la climatización invernal colocados en ambientes no calefaccionados deben estar aislados con un espesor de material de aislamiento no inferior a los espesores indicados en la tabla contenida en el mismo decreto para tuberías de un diámetro externo entre 20 y 39 mm. La misma tabla también se toma como referencia en la norma UNI 10376, donde se trata el tema del aislamiento térmico en las instalaciones tanto de calefacción como de enfriamiento del aire (aire acondicionado). En el caso de un conducto colocado en un ambiente frío, el conducto de aluminio preaislado (generalmente con un espesor de 20 mm de aislamiento) ya podría responder de forma satisfactoria con un espesor de 17 mm.


Hermeticidad neumática
Los conductos P3ductal, gracias al exclusivo sistema de rebordeado patentado, garantizan una excepcional hermeticidad del aire eliminando pérdidas longitudinales y limitando notablemente las que se producen en las uniones transversales. Gracias a rebordes especiales de goma de la bayoneta, elemento central del sistema de unión, los conductos se clasifican como Clase C de hermeticidad contemplada por la norma UNI EN 13403. Las pérdidas de aire en un sistema de distribución y tratamiento del aire se pueden interpretar como la diferencia entre el volumen de aire despedido (o aspirado) por el ventilador y el que efectivamente se introduce (o se extrae) en el ambiente que tomamos en consideración. Erróneamente dejadas de lado, las fugas de aire de los conductos no solamente pueden hacer que la boleta eléctrica sea mucho más cara, sino que comprometen la difusión entre los distintos ambientes y pueden conllevar un excesivo e injustificado dimensionamiento de las instalaciones.